BREVEDAD CON GRAVEDAD


Ricardo Sumalavia, La República

Profundo y simbólico, el libro de microrrelatos Enciclopedia vacía (Personaje Secundario, 2024), de Ricardo Sumalavia, cierra la trilogía que inició con Enciclopedia mínima (2004) y continuó con Enciclopedia plástica (2016).

Escribe: Manuel Terrones *

¿Cómo definir el vacío? El siempre confiable Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española intenta variadas acepciones, siendo la primera de ellas un adjetivo que califica con esta palabra a lo falto de contenido físico o mental. Entre todas, la aproximación más certera es el concepto físico: un espacio carente de materia. Sin embargo, la sola idea de imaginarlo nos hace darle una forma, nos hace pensar que ese vacío tiene una existencia. Soñarlo y someterlo a una definición lingüística, es otorgarle una presencia.

Enciclopedia vacía. El gran sueño (Personaje Secundario, 2024) de Ricardo Sumalavia, explora esta paradoja. El autor retoma en esta obra la preocupación por el significante y aborda escenas simples y breves que esconden una profundidad mayor. Son gotas precisas que no rebalsan el vaso, sino que caen en su fondo y delatan el enorme agujero en que se encuentran: la carencia terrible de otros elementos. El libro contiene 33 microrrelatos divididos en dos segmentos, un decálogo —sello personal de Sumalavia— y un bonus track.

En el primero de estos segmentos, El vacío sublime, los textos advierten, con sutileza y elegancia, lo inexplicable a través de situaciones que pueden ser, al mismo tiempo, cotidianas y fantásticas. Tal es el caso de Toques, el primer microrrelato al que el lector se enfrenta. En él, quien narra recuerda una puerta a la que se aproximó a los seis años y sobre la que dio tres toques. Del otro lado, responden con tres toques de igual intensidad. El narrador-personaje termina el relato diciendo que “del otro lado de la puerta, alguien también recuerda”. ¿Quién es aquel alguien? La planta del pueblo del mundo de José, cuenta la historia de una persona con ese nombre y la de su planta frente a una peste que provoca la huida de muchos de los habitantes del lugar, incluyendo al médico de José. Él se entera de esto gracias a la planta que, en un arrebato de locuacidad en plena cuarentena, parece haberse decidido a darle a conocer su lenguaje. ¿O es acaso José quien ha perdido la cordura? El desconocimiento de las respuestas es el vacío.

El sueño de mis muertos, segundo segmento de esta enciclopedia, contiene microrrelatos que agudizan el estilo surrealista y absurdo de la primera sección. Las situaciones inquietan al lector mediante escenas familiares que se han disfrazado con tintes oníricos y la forma inexpresable del sueño. Es el caso de Fraternidad onírica, texto en el que el protagonista sueña con ser un hijo único que al disponerse a dormir encuentra una docena de camas desocupadas. Al sentir que una voz familiar lo llama desde el piso inferior, ve un rayo de sol asomando en su cuarto. Vuelve a contemplar las camas, pero esta vez escucha un tropel de pasos bajando las escaleras y una voz que llama a varios niños. El sonido y la palabra en plural nos hacen presentir que el vacío a su alrededor ha sido provocado por la ausencia.

Enciclopedia vacía/El gran sueño (Personaje secundario, 2024)

Mención aparte merecen las ilustraciones de Eduardo Tokeshi, que ayudan a expandir los significados de cada narración. A manera de cartas de tarot, o más precisamente de piezas de rompecabezas, el arte de Tokeshi se expone como una totalidad en la portada, cuyos detalles pueden apreciarse mejor al descubrirlos junto a cada texto.

La propuesta de Sumalavia nos deja siempre con una reflexión sobre el papel del lenguaje en nuestra percepción del mundo. Al aproximarnos al vacío o al sueño, dos conceptos imposibles de definición precisa con el uso de las palabras, dejamos un espacio sin completar. Estos límites, demarcados a propósito en los microrrelatos de Enciclopedia vacía, son los que el lector debe transitar y estar dispuesto a superar para acercarse a la obra. Un buen ejemplo es Fábula onírica, donde un agotado padre cuenta la incompleta historia de una rana extraviada a su hijo antes de dormir, sin terminar nunca el cuento. Un día, el muchacho confiesa que perseguía a la rana de los cuentos de su padre en sus sueños, hasta dar con ella. Los lectores de esta enciclopedia tenemos el papel de aquel niño. ■

* Manuel Terrones (Lima, 1989), el autor de esta nota es egresado de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y talentoso cultor del microrrelato.

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