El abogado y el médico de Miguel Grau


José Ignacio y Santiago Agustín Távara Renovales, hermanos que fueron abogado y doctor del almirante Miguel Grau Seminario.

ESCRIBE: Joaquin F. Mould

Era la mitad de la tarde del 22 de julio de 1872 cuando José Ignacio salía raudamente del Congreso de la República, haciéndose paso entre los culatazos que propinaban las tropas golpistas de los hermanos Gutiérrez. El presidente José Balta y Montero (1814-1872) acababa de ser destituido y enviado preso al cuartel de San Francisco, donde sería fusilado sólo unos pocos días después. El Congreso, había condenado unánimemente el golpe militar dirigido por Tomas Gutiérrez (1817-1872) y había comisionado a José Ignacio Távara Renovales (1841-1912) para que comunique esta decisión a la Marina de Guerra del Perú, apenas unos pocos minutos antes de que ingresasen las tropas golpistas que terminarían desalojando a la fuerza el palacio legislativo.

El joven abogado Távara Renovales era el diputado por la provincia de Ayabaca, Piura. Su padre, Juan Távara y Andrade (1797-1852) había sido abogado y consejero secretario en la Secretaría del Consejo de Estado de diversos presidentes militares. Su madre, Flora Renovales Cabrera (¿-1879), era la hija del español, Francisco Renovales de Olazarra (¿-1845), firmante del acta de independencia del Perú. Aunque de ascendencia paterna piurana, José Ignacio había nacido en Lima y había estudiado la carrera de jurisprudencia en la Universidad Mayor de San Marcos. En 1868, había sido elegido, con tan sólo 27 años, para ocupar una curul como diputado en el Congreso de la República.

José Ignacio Távara Renovales (1841-1912).

Fue así como, con esta encomienda de llegar al Callao, José Ignacio salió con muchas dificultades a encontrarse con el almirantazgo para comunicar la decisión del Congreso en defensa de la constitucionalidad y advertir que cualquier actividad propiciada por los hermanos Gutiérrez se hallaba fuera de la Ley. A bordo de un bote pesquero llegó a arribar por la noche al monitor “Huáscar” que se encontraba al mando de Don Miguel Grau Seminario (1834-1879), quien al día siguiente y junto al resto de oficiales de la Escuadra Nacional suscribieron una proclama contra el golpe revolucionario y confirmaron su deseo de luchar por el restablecimiento del orden y la Ley.

El encuentro entre el abogado Távara Renovales y el comandante Grau Seminario del 22 de julio fue el nacimiento de una gran amistad, aun cuando las circunstancias que los forzaron a encontrarse no eran las mejores. Después de unos meses, y ya una vez restaurado el orden constitucional en la figura de Manuel Pardo y Lavalle (1834-1878), iniciaron a frecuentarse. En ese mismo año, el capitán de navío, Grau Seminario había sido elegido diputado suplente por la provincia de Paita y Távara Renovales fue reelegido como diputado titular por la provincia de Ayabaca. Ambos conformaban parte de la representación piurana en el parlamento y Távara Renovales se encargó de mantenerlo al tanto de los sucesos legislativos. Además, tenían otros aspectos que los unirían a ambos protagonistas, nos referimos a que ambos habían sufrido la pérdida de sus hermanos mayores en la amazonia peruana. Por el lado de Grau Seminario, su hermano Enrique Federico Grau Seminario (1831-1857) falleció en el fuerte San Ramón cercano al río Chanchamayo como alférez de fragata producto de un accidente. Por el lado de Távara Renovales, su hermano mayor, el también alférez de fragata, Juan Antonio Távara Renovales (¿-1866) había sido victimado y posteriormente canibalizado por la tribu “Cashibos” en la zona de “Chonta Isla”. Según el historiador Clements R. Markham, los huesos de Juan Antonio Távara Renovales fueron empleados posteriormente como instrumentos musicales por la mencionada tribu.1 Además de esta cercanía, tanto Grau Seminario como Távara Renovales comenzarían a verse también socialmente dentro del Club Nacional de Lima, ambos fueron socios del mismo cuando este se ubicaba en la antigua calle de Núñez en el centro de la ciudad de Lima. No pasaron muchos años hasta que la confianza se incrementó y el abogado Távara Renovales se convirtió en el abogado personal del almirante Grau Seminario. Lo anterior incluyendo la campaña marítima de 1879 durante la guerra del Pacífico, momento en que Távara Renovales ya había sido nombrado apoderado de nuestro almirante Grau.2 José Ignacio Távara Renovales veló correctamente por los intereses de la familia Grau a la muerte del héroe nacional, inclusive haciéndose cargo de su traslado al Callao con el propósito de buscar una nueva residencia familiar durante los años de la ocupación chilena. De igual forma, José Ignacio Távara Renovales fue el responsable de resguardar el patrimonio y activos familiares, haciéndose cargo también de la declaratoria de herederos.

Posterior a la muerte del almirante, contagiado por el patriotismo de su amigo, José Ignacio estuvo presente el 15 de enero de 1881 en el reducto No. 2 durante la batalla de Miraflores sin que tuviese ninguna lesión de consideración después de la refriega. El 27 de enero de 1896, el presidente Nicolas de Piérola (1839-1913) lo nombra miembro de su gobierno gobernativo y al año siguiente fue nombrado fiscal suplente de la Corte Suprema de Justicia. Por otro lado, José Ignacio Távara Renovales residió en la calle Llanos No. 136, actualmente seria la sexta cuadra del jirón Ayacucho en lo que hoy es el parque Gastañeta (muy cercano al Congreso de la República, dicho sea de paso), y estuvo casado con Petronila Sarmiento (¿-?) con quien tuvo cinco hijos. Falleció en la ciudad de Lima en 1912 y fue enterrado en el Cementerio General de Lima (ahora conocido como Presbítero Matías Maestro). Quizás recordando el honor y la amistad que tuvo de conocer al almirante Miguel Grau Seminario y el hacerse responsable de resguardar sus bienes y derechos. En su estudio “La Familia de Miguel Grau”, el historiador, político y periodista piurano, Luis Antonio Eguiguren Escudero (1887-1967), afirmó que José Ignacio fue “de los amigos de la intimidad de Grau, con quienes se consultaban los casos, aún los más arduos”.3

EL HERMANO MÉDICO EN EL MONITOR HUÁSCAR

Mientras José Ignacio Távara Renovales mantenía los asuntos legales de Grau Seminario en tierra; en el mar, su hermano mayor, el doctor Santiago Agustín Távara Renovales (1840-1897), procuraba su asistencia médica y la del resto de la tripulación del monitor “Huáscar” durante toda la campaña marítima de 1879. El galeno limeño había estudiado en la facultad de Medicina de San Fernando entre 1859 y 1865, en el antiguo local que poseía frente a la plaza de Santa Ana en los Barrios Altos. En sus dos últimos años de estudios trabajó, parcialmente, en el Hospital San Andrés, también frente a la plaza de Santa Ana; y en 1865 se incorporó voluntariamente con el “Movimiento Revolucionario Restaurador” que comandaba Mariano Ignacio Prado Ochoa (1825-1901). Su participación como cirujano de primera clase motivó que apoyase al ejercito restaurado en su ingreso a la ciudad de Lima en noviembre de 1865, así como el derrocamiento del presidente y general Juan Antonio Pezet y Rodríguez de la Piedra (1809-1879), lo anterior debido a la supuesta debilidad que mostraba este último frente a las exigencias de la armada española. También tuvo un papel preponderante durante el combate del 02 de mayo, puesto que estuvo a bordo del vapor “Tumbes”, donde se encontraba el comandante general de la escuadra peruana y capitán de navío piurano Lizardo Montero Flores (1832-1905). En esa jornada, gloriosa para nuestra historia nacional, el “Tumbes” disparó 250 proyectiles, agotando el número de municiones que disponía esta embarcación, saliendo en dos oportunidades del puerto del Callao a dar pelea a la escuadra española. El doctor Távara Renovales, tuvo trabajo en esa jornada puesto que el “Tumbes” registró dos guardiamarinas muertos y cinco marineros heridos de gravedad que requirieron su asistencia médica. Por su acción heroica, el Dr. Santiago Távara Renovales fue declarado Benemérito de la Patria en grado heroico y eminente, conforme a lo dispuesto en el decreto del 02 de junio de 1866.4

Oleo de Santiago Agustín Távara Renovales (1840-1897), pintado por María Teresa de Suarez en 1984 (53*61cms). Dicha pintura se encuentra en la Comandancia General de la Marina del Perú.

A diferencia de su hermano menor José Ignacio, se cree que Santiago Távara Renovales habría conocido al almirante Grau Seminario de otra forma mucho menos complicada. La amistad entre ambos podría deberse a nuestro máximo tradicionalista Ricardo Palma Soriano (1833-1919), quien era amigo de los dos por separado y sería quien los habría juntado dentro de alguna tertulia masónica en el año de 1871. El doctor y el almirante habrían entablado desde el primer instante una entrañable amistad debido a sus creencias humanistas y arraigos familiares comunes. Con los meses y años esta amistad se robusteció. Santiago Távara Renovales, fue designado médico titular del Callao en 1873 y en ese mismo año funda la compañía de bomberos “Salvadora Callao”, estación de bomberos que aún a la fecha conserva cartas del almirante Grau Seminario, cual tesoro más preciado. El almirante enviaría dichas misivas, por intermedio del doctor Távara Renovales, para saludar y felicitar a los integrantes de la bomba chalaca por las acciones cívicas y patrióticas que realizaban en el primer puerto.

Así llegaron ambos personajes a 1879, el doctor Távara Renovales ya era cirujano mayor dentro de la sanidad militar y fue designado por resolución suprema emitida el 08 de mayo de 1879 como jefe del departamento de sanidad del monitor “Huáscar”; junto a su amigo el almirante Miguel Grau Seminario. Testigo de excepción de todos los acontecimientos producidos en la campana naval, resultó gravemente herido durante el combate de Angamos. Previamente a eso, tuvo el doloroso e insigne honor de verificar la muerte de su amigo el almirante Grau Seminario esa mañana del 08 de octubre. Aún con ese dolor en su pecho, el doctor Távara Renovales tuvo una labor heroica según las propias palabras del doctor Ricardo Ríos Fajardo (1869-1945) en representación de la Beneficencia Pública del Callao: “Allí, sobre la cubierta de la nave, rota la pierna y acribillado el rostro, Távara no se rindió al dolor de sus heridas para poder consagrarse al cuidado de sus compañeros. Caían unos tras otros, los tripulantes del legendario monitor, desde capitán a marinero, arrebatados rápidamente por el proyectil chileno que ensangrentaba el suelo de la nave, antes límpido y brillante, reflejando las ondas que cruzaba y en esos momentos destruidos y disforme al peso de los cadáveres y del quejido de los moribundos. Y en esa escena de exterminio y desolación, Távara infatigable, proseguía su obra, atendiendo a los contusos, vendado a los heridos y haciendo oír a los agonizantes la última aliviadora palabra de gratitud en nombre de la Patria”.5

Posteriormente, ya como prisionera de guerra, el propio doctor Távara Renovales continuó prestando asistencia médica a los sobrevivientes del monitor que se encontraban confinados en la comuna  de San Bernardo en Chile, tal como lo señalaría Jorge Arias Schreiber Pezet (1925-1985): “Al ser abordado el “Huáscar” lo trasladaron en esas condiciones con el teniente Enrique Palacios, al blindado chileno “Cochrane” donde permaneció algún tiempo, pues el mal estado de sus heridas le impedía movilizarlo. Posteriormente continuó su curación en el hospital ingles de Valparaíso, siendo atendido por el eficiente cirujano Dr. Cooper. Tan luego estuvo capacitado para caminar fue trasladado a San Bernardo, lugar donde se encontraban los restantes prisioneros peruanos, a muchos de los cuáles atendió en sus lesiones, según refiere Jorge Basadre en su monumental “Historia de la República del Perú””6

El doctor Santiago Távara Renovales también estuvo presente junto a su hermano José Ignacio en la batalla de Miraflores en el reducto No. 2, con los resultados desfavorables ya conocidos. El Dr. Távara Renovales falleció en la ciudad de Lima el 22 de agosto de 1897 en su domicilio de la calle Jesús Nazareno No. 23, domicilio ubicado frente al lateral de la iglesia de la Merced. Sus restos fueron velados en la compañía de bomberos “Salvadora Callao” y una multitud acompañó sus restos mortales al cementerio Baquíjano Carrillo en donde se levantó un mausoleo en su nombre. A su muerte, en Lima y el Callao, el pabellón nacional ondeó a media asta en señal de duelo. El 15 de septiembre de 1961, por el decreto supremo No. 29 propuesto por el presidente Manuel Prado Ugarteche (1889-1967) se nombró merecidamente al centro médico naval de Bellavista, Callao con el nombre de “Dr. Santiago Távara”.

Después de 110 años, el almirante Grau Seminario y el doctor Távara Renovales pudieron descansar en el mismo lugar; puesto que, en 1989, el médico Santiago Távara Renovales fue ingresado a la cripta de los héroes del Cementerio General de Lima, lugar donde fueron sepultado previamente los restos del almirante Miguel Grau Seminario en 1908. Asimismo, de esta forma también pudo descansar cerca de su hermano José Ignacio quien también descansa en dicho camposanto de Lima.

Santiago Agustín Távara Renovales (1840-1897) y José Ignacio Távara Renovales (1841-1912). Circa 1863.

Notas al pie de página:

1 Clements R. Markham. Ocean Highways: The Geographical Review. London 1874; Volumen 1. Pág. 268

2 Reynaldo Moya Espinoza. Grau. El Peruano del Milenio. www.grau.pe 2017. Pág. 197

3 Luis Antonio Eguiguren. Leyendas y Curiosidades de la Historia Nacional. Lima, 1945. Pág. 48

4 Santiago Mould Távara. El Doctor Santiago Távara. Cirujano Mayor del “Huáscar”. Centro de Estudios Históricos-Militares del Perú. Lima 1951. Pág. 5.

5 Ricardo Ríos. Discurso durante el entierro del Dr. Santiago Távara Renovales. Callao, 1897.

6 Jorge Arias Schreiber Pezet, Revista Galeno, Vol. V No 58, 1975.

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