Gustavo Faverón en Lima


Faverón

Una lectura de Vivir abajo (Peisa, 2018), la novela de Gustavo Faverón, un escritor peruano cuyas obras son traducidas en el mundo y a veces superan la veintena de ediciones.

Escribe: Josué Barrón

Vivir abajo (Peisa, 2018), de Gustavo Faverón (Lima, 1966), es una metanovela delirante, psicótica y siniestra, pocas veces vista en el panorama literario peruano. En sus seiscientas cuarenta y ocho páginas, presenta un sinfín de formas de narrar (de ahí lo de metanovela), al tiempo que replantea la idea de recordar para construir la realidad y llevarla al límite de lo verosímil. Me pregunto cómo un escritor peruano que ha construido esta novela colosal con oficio, talento, imaginación desbordante y respeto a la narración y a la tradición literaria (Bolaño y Piglia), puede pasar desapercibido por los críticos y los lectores locales.

La historia subterránea de Latinoamérica brota a borbotones en las páginas de esta novela, cuyos personajes son farsantes, estafadores, alcohólicos, psicóticos, asesinos y torturadores, todos con rostros fantasmales que tal vez muestran nuestra condición irrecuperable. Sería torpe reducirla a la historia de George W. Bennet, un cineasta norteamericano, hijo de un exagente de la CIA y torturador.

Una propuesta atinada es identificar sus cuatro armazones narrativos para, a partir de allí, construir nuestra lectura, como afirma Alberto Olmos: “El primero de estos bloques nos lleva a Lima en 1992; el segundo, en forma de un largo monólogo en el que una mujer —Mrs. Richards— nos explica su vida en Maine desde 1970 hasta los primeros ochenta; un tercero, el viaje de George W. Bennet por Sudamérica —Bolivia, Paraguay, Argentina, Chile— entre 1980 y 1992; y un último bloque, en el que otro narrador, en tiempo actual, trata de reconstruir las partes en blanco, desatar nudos, pagar la deuda que sea necesaria al azar, a la atrocidad y a la tragedia”.

Faverón no solo construye una telaraña de historias que se cruzan en tiempos y lugares distintos, como bares, filmotecas, librerías, cárceles y sótanos, sino que también dibuja personajes que tienen la necesidad de narrar sobre la narración.  Así, la oralidad se vuelve brillante y nos da la sensación de que estuviéramos leyendo una novela de ciencia ficción, porque la realidad es siniestra y abrumadora y, ante ello, nuestro sistema de comprensión nos desvía hacia no aceptarla, hacia desconocerla. La fantasía, entonces, se hace verosímil.

«Vivir abajo» es una epifanía de humor negro, horror y política degradante. Es un caudal narrativo que fluye, de manera poderosa y embrujada, sin pausas ni interrupciones, atrapando al lector para dejarlo sin aliento.■

En la Feria del Libro de Lima, la editorial Peisa organizó una firma de libros para sus lectores peruanos. En la foto, con el poeta Oscar Limache.
Firma de libros, con el periodista Jair Zevallos. Faverón cuenta en el Perú una creciente legión de lectores y admiradores.

SOBRE EL AUTOR DEL ARTÍCULO

Josué Barrón ha estudiado Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado el libro de poesía La obscuridad del bosque (2008) y ha sido premiado en 2011 por la Fundación Telefónica por dirigir el blog de literatura Butaca literaria. En 2012 obtuvo una mención honorífica en el concurso nacional “Horacio” de la Derrama Magisterial; en 2013 fue el ganador del Concurso de Cuento organizado por el Gobierno Regional de Lima; y en 2017 ganó el Premio Centenario de la PUCP, en la categoría de poesía, con el libro El silencio solar. Es editor en la Editorial Qwerty.

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