La lealtad de los caníbales (Anagrama, 2024), de Diego Trelles Paz, es una novela de posguerra, pesimista y cruda, aunque con toques de humor. Aborda el contexto social y político desde el fujimorismo hasta la actualidad.
Escribe: José Carlos Picón
La rabia es el motor (y el motivo) de la escritura de Diego Trelles Paz. En La lealtad de los caníbales (Anagrama, 2024), el autor articula un sólido sistema de crítica con resultados mixtos, y muestra un escepticismo combinado con un pesimismo achorado, cimentado en una auténtica conciencia política. El “canibalismo” es un concepto que el autor busca acuñar para moldear las relaciones entre sus personajes, representándolas con un lenguaje urbano, áspero y violento, en contextos de dictadura y coyunturas turbulentas.
Diego Trelles Paz se presenta como un escritor que extiende su obra más allá de las páginas. Sus declaraciones, interacciones en redes sociales y apariciones públicas son una extensión de su escritura, conformando una performance integral. Esta actitud no compromete la calidad de su novela, que dialoga con sus dos anteriores, Bioy y La procesión infinita, formando un tríptico sobre la posguerra, violencias atávicas y retratos de momentos convulsos en la historia del Perú.
Trelles, un narrador militante, dirige su progresismo crítico hacia la liberación de una estética influenciada por ciertas literaturas ochenteras y noventeras. Recuerda, en este libro, al Oswaldo Reynoso de En octubre no hay milagros, pero con un tono menos impresionista y más hosco. También muestra su interés por la narrativa policial, los norteamericanos que retrataron el vacío del sueño americano tras el hipismo y Vietnam, al tiempo que explora territorios transitados por el peruano Mario Vargas Llosa, el chileno Roberto Bolaño y el español Ray Loriga. A través de sus juegos, referencias y enigmas literarios, rinde homenaje a figuras como Fernando Arrabal y Heidegger, además de poner en valor elementos de la cultura popular, el cine y la música. Se relato va más allá de lo político, con un trasfondo humano, donde lo factible se usa para trastocar o reforzar lo real.

El narrador, en ese sentido, no juzga a sus personajes. Aunque muestren crueldad, cinismo o perversión, revela una dimensión humana que complejiza la percepción del lector y enriquece la construcción de los roles por parte del autor. Como en el bar La Catedral, de Vargas Llosa, diversos individuos interactúan en el bar del Chino Tito. Movidos por una inopia moral, en esta novela desfilan personajes vinculados a distintos tipos de corrupción, psicopatías e inconductas, formando un variado textil que se convierte en un campo de batalla donde todos se baten en duelo con todos.
Radicado en Francia, Trelles Paz refleja en su obra la violencia que ha vivido en carne propia en un país que observa y siente desde el exilio, un país que es pensado con una mezcla de pesimismo y humor. En La lealtad de los caníbales, esboza una antropología de la maldad que juega al servicio de las dinámicas, códigos y expresiones de sus personajes, tanto protagonistas como secundarios. El habla lumpen, la jerga policial y los signos que solo traficantes o extorsionadores conocen, aparecen como una inmersión de tipo “semietnográfica” en estos círculos representados. Además de la violencia política, la novela aborda temas como la maldad, la corrupción arraigada, la violencia de género, la pederastia, la doble moral religiosa y la deformación institucional.
Para muchos una novela sólida y fascinante de un autor que es considerado una de las voces representativas de la narrativa peruana actual.■
José Carlos Picón (Lima, 1979) es periodista y escritor. Ha colaborado en diversos medios impresos y digitales, en páginas culturales y plataformas de entidades públicas y privadas. Ha publicado dos libros impresos de poemas, Tiempo de veda (2006), Canciones de un disco cualquiera (2013), y uno digital, Pequeños peligros del mar (2021).
